Hace 5.000 años, después de la caída del Asteroide Chaco, se produjo en América el inicio de la sociedad altamente organizada, en Caral, que no es sólo un punto, un lugar, sino una gran región cultural que abarca (hasta ahora) 18 sitios, en Supe, en la costa del Perú.
Caral es el reinicio en América, de la organización social, del Orden, de la coordinación de los esfuerzos alineados con el calendario, del hombre con el cosmos.
Las pirámides escalonadas son uno de los rasgos distintivos de la cultura Caral, junto a los anfiteatros por debajo del nivel del suelo y los amplios espacios públicos que indican la reunión de colectivos para el aprendizaje.
Vivían sus vidas de manera sostenible, practicando el reciclaje, la eficiencia energética y técnicas de construcción sostenibles.
Caral no dejó restos de fabricación de armas, testimonios o evidencias de haber organizado un ejército o liderado una guerra sobre la que dejar constancia.
No había libre albedrío para la población común, por lo menos en cuestiones públicas que estaban rígidamente regidas por la Ley.
Se ha planteado que Caral fue sede de una comunidad formada por varios
ayllus o grupos de familias y dirigida por los líderes de dichos ayllus, uno de los cuales sería el "principal" (
Curaca) y los otros sus contrapartes.
Los jefes principales o curacas serían los encargados de dirigir a los habitantes. Este sistema de gobierno se habría dado también en los otros asentamientos situados en el valle de Supe, y en otros centros situados en regiones más alejadas. Todos ellos compartían una misma tradición y formarían una amplia y bien organizada red de reciprocidad e intercambio.
El Valle de Supe está situado en la parte norcentral del actual Perú. Son 20 asentamientos urbanos con edificios públicos monumentales, constituyendo así en el foco de mayor densidad poblacional si se le compara con lo que registran los otros valles. Por su extensión y complejidad monumental, Caral debió ser indudablemente la cabeza de toda la red de poblaciones del Valle de Supe.
Lo que mantuvo unido a la población de Caral fue el propósito de
salir de los problemas en forma conjunta, ese sería el argumento de cohesión y coerción social.
Se gobernaba de manera imperativa, pero no en nombre del gobernante, sino de Dios. La religión sería el conducto a través del cual el Estado controlaba a la población, la producción de bienes y su circulación. Ello se infiere de la presencia de los grandes monumentos de carácter religioso (pirámides o templos) con sus plazas, atrios y altares del fuego sagrado o fogones, en donde se realizaban las diversas festividades del calendario ceremonial, símbolo de su identidad cultural.
Las periódicas reuniones y actividades conjuntas como la renovación de las pirámides permitían el reconocimiento del poder y fortalecían la identidad cultural.
En definitiva, Caral sería la cuna de la civilización andina, pues en ella se han detectado los exponentes más antiguos de las principales instituciones de la época prehispánica, como:
- la
reciprocidad (sistema de intercambio y circulación de bienes y servicios),
- el
calendario ceremonial (relacionado con la celebración de festividades y otras actividades económicas)
- la
construcción y renovación de los templos, entre las más relevantes.
Rostro de Barro. Fíjese en la inclinación de los ojos, las grandes orejas...