viernes, 10 de marzo de 2017

Sin hacerse presentes nos han estado guiando

Cultura Lambayeque o SICÁN
 
755-763: La Rebelión de An Lushan devasta los territorios de China durante el período de gobierno de la Dinastía Tang. En el año 755 el general An Lushan comenzara la revolución por cuestiones económicas. Lo que podría haber sido una victoria rápida con el apoyo del pueblo, se tornó en un tortuoso enfrentamiento. Los rebeldes consiguieron dominar el NO de China en tan sólo un año, tras convencer a un gran número de oficiales y suprimir a todos los opositores. Los problemas comenzaron cuando intentaron viajar al Este para  tomar Chang’an (actual Xi’an), la capital de imperio, lo que lograron en 756, pero la Dinastía Tang dio resistencia durante 6 crueles y sanguinarios años, hasta que logró vencer a los rebeldes en el año 763.
En los 8 años que duró la revuelta, el censo de China descendió en 36 millones de personas. Por supuesto, no todos morirían en el campo de batalla, pero los enfrentamientos y la consecuente hambruna y opresión convertieron la revuelta de An Lushan en la guerra más sanguinaria de la historia de la humanidad durante 1.200 años, siendo superada por la Segunda Guerra Mundial.
                           
 
 

 
Es posible estimar que los Lambayeque son nobles chinos mortificados por el Gobierno de la cruel Emperatriz Wu Zetian, o miembros de la Dinastía Tang que huyeron de China durante los años más crueles de la guerra, y vinieron en la Corriente del Niño.
 
Una leyenda, relata que un gran rey de nombre Naylamp, o Ñañlap, llegó por mar en medio de una gran flota de balsas y acompañado de una lujosa corte de funcionarios, versados en diferentes artes y oficios.

Desembarcó en la boca del río Lambayeque y se adentró unos 2 km tierra adentro, instalándose en un lugar donde edificó una huaca a la que llamó Chot, que probablemente es la que se conoce actualmente como Huaca Chotuna.

El rey trajo un ídolo de malaquita,  llamado "Yampallec" (del que deriva el nombre de Lambayeque), que era una representación de su propia imagen, la misma que guardó en la huaca de Chot.
Naylamp inauguró un largo período de paz y prosperidad en la región. Tuvo hijos en su esposa y 40 concubinas y murió en avanzada edad. La nobleza le enterró en su palacio, pero deseosos de hacer creer en su inmortalidad, anunciaron que, hastiado de la vida terrena, había empleado su poder para hacerse crecer alas y se había remontado en vuelo al cielo. Así fue convertido en divinidad.
 
Naylamp inauguró una dinastía de varios soberanos, doce en total, incluyendo a él; el último de ellos, el rey Fempallec, quiso trasladar el ídolo Yampallec a otro lugar, provocando la ira de los dioses. En ese trance, un demonio en forma de mujer se le apareció a Fempallec y lo tentó a tener relaciones carnales. El pecado del rey ocasionó una serie de desgracias para la nación lambayeque: lluvias, sequías, hambruna. El castigo se completó cuando posteriormente llegó de los reinos del sur un tirano poderoso, el Chimo Cápac o Chimú Cápac, que se adueñó de las ricas tierras de Lambayeque.
 

 
Esta Cultura se manifestó entre los siglos VIII y XIV d. C. en el territorio costeño que corresponde al actual departamento peruano de Lambayeque, llegando a su apogeo entre los siglos X y XI. Se formó tras el declive de la cultura Moche, asimilando gran parte del conocimiento y tradiciones culturales de esta.
 

Y siguen pasando los milenios y continúan reproduciéndose los mismos rostros de Sanxingdui, China.
Los lambayeque o Sicán sorprenden con sus aleaciones, sus finos acabados y sus enormes sistemas de irrigación.

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